Nada más subir al autobús a las 2:30 de la mañana, supe que ese viaje iba a ser alucinante. Nos llevaron en 4 horas hasta la T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas (un nombre muy largo...), y allí esperamos hasta que la señorita del mostrador hizo el pesaje de nuestras maletas y nos diera la tarjeta de embarque.
Mi maleta pesó 10,6 kg. Después del viaje engordó 2 kg más, iba casi a reventar la cremallera, imagina...
A las 8 y media o así pasamos el control de seguridad. Me tuve que quitar los zapatos, el cinturón, sacar la cartera, el móvil, el dinero, la tarjeta de embarque... Pero lo pasé, así que ningún problema.
A las 9:50 estábamos subiendo a bordo de nuestro pájaro de hierro; no era muy nuevo el avión, pero nada más verlo me entró curiosidad por estudiar su funcionamiento, debe de ser asombroso... El avión es un Airbus A321, hay vídeos en YouTube. Volamos con la compañía Iberia Líneas Aéreas.
Antes de despegar, intercambié mi asiento con uno de los profesores, Paco, que fue muy amable a la hora de cambiar el sitio. Nos explicaron las medidas de seguridad del avión en caso de aterrizaje forzoso o amaraje y a las 10:15 estábamos listos para salir, después de que se presentara el general que pilotaba el avión.
Yo nunca había volado en un avión, así que estaba nervioso. Pero la verdad, fue (con perdón de la palabra) la ostia de divertido... Parecía que iba en un coche de carreras que echaba a volar en el despegue. A veces el avión se movía en el aire, pero no pasó nada importante.
El general nos informó de la temperatura, el rumbo, las ciudades por las que pasamos volando y el tiempo que hacía en Praga. Me entró hambre en la mitad del vuelo, y ¿sabéis cuánto tuve que pagar por una mini-pizza? 6,50 euros!!! Imposible que sea tan caro, pero no me quedé con hambre :D
A las 13:10 aterrizamos en el letiste (aeropuerto) de Praga. Esa fue la primera palabra que aprendí. Fue muy graciosa la llegada, porque el conductor del bus que nos esperaba para llevarnos al hotel creyó que éramos italianos y no nos reconocía... Media hora esperando para nada...
Cosa de las 2 o 2 y media llegamos al hotel. Allí presentamos el DNI, nos fuimos a la habitación, dejamos la maleta y nos fuimos a comer. Me tocó en la habitación de Carlos Conejero y Víctor Ronco.
Por la tarde nos fuimos a dar un paseo por la ciudad después de coger el tranvía (que me gustó bastante, y era muy barato). Vimos el puente de Carlos IV (Karel IV), la plaza de Wenceslao, el reloj astronómico, la torre del reloj...
Durante los días siguientes, montamos en metro, funicular, bus y tranvía para visitar el castillo de Praga, el reloj astronómico por dentro, vimos la réplica de la Torre Eiffel, el barrio judío... Lo que más me sorprendió fue la cantidad de tiendas caras y de coches de lujo que había en la ciudad. Estuvimos en la discoteca más grande de Europa (Karlova no sé qué se llamaba) y pagamos 8 euros para entrar. A la salida cogimos un taxi hacia el hotel, pero antes de eso vi un cochazo blanco y negro, un Lamborghini Aventador LP760-4.
El día 1 cogimos el avión otra vez desde Praga a las 14:00. En ese vuelo iba más tranquilo, pero mi tranquilidad cambió de repente a nerviosismo después de que nos avisaran que tendríamos que pasar dos veces por zona de turbulencias. Me avisaron del peligro que suponía; la verdad, me asusté pero no pasó nada importante al final.
A las 5 cogimos nuestro bus hacia nuestro pueblo desde Madrid, venía con tan pocas ganas de irme...
Aquí os dejo algunas fotos de Praga:
Abel Liberal 4ºB

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